[#pictureAdvent] November 29: PROMISE

By Rev. Wes Cain
Associate Pastor, Boerne FUMC
Boerne, TX

First, read Genesis 9:12-17

There is a fear in rain. Maybe not for everyone; maybe not at every time. Maybe not even for most instances, for rain is a necessity of life in any agricultural society. We need it for our crops, we need it to provide food for our livestock, and we need it to bring life-giving water down our rivers and streams. Rain can be a very good thing, but in the hard downpour of rain comes the fear of the “what if?” 

What if the rain doesn’t stop? What if this turns into a flood? What if all that I own is swept away and destroyed in the water?  

What if I myself am swept away? 

And yet, in the midst of this fear, God gives the promise of a rainbow. “I am with you”, says the Lord, “and I remember my covenant with you.” This covenant does not promise that the rains will not come, thanks be to God they still do, and it does not promise that the floods will not come.  

Instead, it promises God’s presence with us in the rain, and God will always bring life out of death. This promise applies to the rain and to all of to those times—big and small—when we find ourselves walking through the valley of the shadow of death.  

God is with you. God promises life even in the midst of death.  

This is the covenant that endures forever, and the one that we can count on now and always. Amen.  

Discussion/Reflection Questions:  

1. The scariest times are usually the hardest times of which to speak, and hardest to name. When are the times that the “fear of the what if?” has hit you the hardest? How has God’s promise come through in those times? 
2. Who is one person with whom you could share a story of God’s promise today? 
3. How might God be calling you to be the rainbow for others? How can you remind someone of God’s promise in the midst of the rain? 


Hay temor en la lluvia. Tal vez no para todo mundo; tal vez no siempre. Tal vez ni siquiera en la mayoría de los casos, pues la lluvia es una necesidad de la vida en una sociedad agrícola. La necesitamos para nuestros cultivos, la necesitamos para la alimentación de nuestro ganado, y la necesitamos para traer el agua que da la vida por nuestros ríos y arroyos. La lluvia puede ser una cosa muy buena, pero en un aguacero de lluvia viene el temor del "¿y si?"

¿Qué pasa si la lluvia no se detiene? ¿Y si esto se convierte en una inundación? ¿Qué pasaría si todo lo que poseo fuese arrastrado y destruido por el agua?

¿Qué pasa si me voy barrido por el agua?

Y sin embargo, en medio de este temor, Dios da la promesa de un arco iris. "Yo estoy contigo", dice el Señor, "y recuerdo mi pacto contigo." Este pacto no promete que las lluvias no vendrán-- ¡gracias a Dios todavía caen!-- y no promete que las inundaciones no vendrán.

En cambio, Dios promete su presencia entre nosotros en la lluvia, y Dios siempre traerá de la muerte la vida. Esta promesa se aplica a la lluvia y a todos a todos aquellos tiempos--grandes y pequeños-- cuando nos encontramos caminando por el valle de sombras de muerte.

Dios está contigo. Dios promete la vida aún en medio de la muerte.

Este es el pacto que permanece para siempre, y en el que podemos contar ahora y siempre. Amén.

Discusión / Preguntas para Reflexión:

1. Los tiempos más temibles son por lo general los momentos más duros de mencionar, y más difícil de nombrar. ¿Cuándo fueron las veces que el "temor de ¿qué pasaría si?" te ha abrumado lo más difícil? ¿Cómo ha llegado la promesa de Dios a ti en aquellos tiempos?

2. ¿Quién es una persona con quien podrías hoy compartir una historia de la promesa de Dios?

3. ¿Cómo podría Dios llamarte a ser el arco iris para otros? ¿Cómo puedes recordarle a alguien la promesa de Dios en medio de la lluvia?