[#pictureAdvent] November 30: RETURN

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By Annette Johnson
First UMC/ Director of Children and Family Ministries
Gainesville, FL

First, read Isaiah 54:1-10 

“You can’t go home again” is an oft used phrase in American culture. This quote, pulled from the title of a Thomas Wolfe novel, is used to express the idea that once you move on from something it can be difficult to return to life as it was. We see this theme in abundance in Christmas movies. The adult child comes home to a parent who cannot seem to make the jump to treating them as an adult. Or in the family full of different ideologies attempting to come together over a peaceful holiday meal (spoiler alert: it never works).

Maybe you find yourself in a position like this. Going home for a family holiday isn’t something you are looking forward to in great anticipation. Meeting up with family members opens old wounds that still hurt. Seeing face to face the people you have spent months arguing about politics with on social media is just not the Rockwell Christmas you were hoping for.  

Thinking of “returning” to our families of origin is not something that is good news to everyone. Even those of us who have positive “coming home” experiences, still have an oddball relative or 2 we roll our eyes at from behind the gravy boat.  

So how do we reconcile these human shortcomings to the idea of returning to Christ? 
We have so many beautiful images from scripture of Christ’s awaiting our arrival: the prodigal son, the bridegroom awaiting His bride, God’s desperate pursuit of Israel throughout the Old Testament. We are promised time and time again throughout scripture that returning home to Christ will always be a beautiful experience, that our God awaits us with breathless anticipation. We are assured that God’s arms are flung wide in preparation for our return.

Today’s scripture encourages us with the words “For the mountains may move and the hills disappear, but even then my faithful love for you will remain.” What glorious news to know that God is ever ready for us. That, regardless of our shortcomings, God is there, ever waiting. How beautiful to know that though our human homes may disappoint, God never fails. Our God awaits our return home, may we find our way this advent season.  

Discussion/Reflection Questions:  

1. How is “coming home” for you? What emotions does the thought of returning evoke for you? 
2. What image of God awaiting you speaks most deeply to you? Why? 
3. What is holding you back from a return to God? 


"No puedes volver a tu casa de nuevo" es una frase que se usa frecuentemente en la cultura americana. Esta cita, copiada del título de una novela de Thomas Wolfe, se utiliza para expresar la idea de que una vez que uno pasa de algo puede ser difícil volver a la vida como lo fue.

Vemos este tema muy seguido en películas de Navidad. El hijo mayor de edad llega a casa a un padre que parece que no puede tratarlo como el adulto que ya es. O en la familia llena de diferentes ideologías que intenta festejar una tranquila comida de fiesta (alerta: no funciona).

Tal vez te encuentras en una circunstancia como esta. Ir a tu casa de vacaciones entre familia no es algo que estás deseando con gran anticipación. Una reunión con miembros de la familia abre viejas heridas que todavía duelen. Ver cara a cara a la gente con quien has pasado meses discutiendo política por los medios sociales no es una Navidad al estilo de una pintura de Rockwell.

Pensar de "volver" a nuestras familias de origen no es una buena experiencia para todo mundo. Incluso, aquellos de nosotros que tiene una positiva experiencia de "volver a casa", todavía tenemos uno o 2 parientes excéntricos de los que rodamos los ojos a espaldas de ellos.

Entonces, ¿cómo podemos reconciliar estas deficiencias humanas a la idea de volver a Cristo?

Tenemos tantas ilustraciones hermosas en las Escrituras de Cristo esperando nuestra llegada: el hijo pródigo, el novio esperando a su novia, la desesperada búsqueda de Israel por Dios a través del Antiguo Testamento. Se nos ha prometido una y otra vez a lo largo de la escritura que volver a casa con Cristo siempre será una experiencia hermosa, que nuestro Dios nos espera con anticipación alentosa. Se nos asegura que los brazos de Dios están abiertos en anticipación de nuestro regreso.

La lectura de hoy nos anima con la indicación que "las montañas se removerán y las colinas desaparecerán, pero mi amor por ti siempre permanecerá." ¡Qué noticias tan gloriosas saber que Dios está siempre listo para recibirnos nuevamente! Que, a pesar de nuestras deficiencias, Dios está allí, siempre esperando. Qué hermoso es saber que aunque nuestros hogares humanos nos puedan defraudar, Dios nunca falla. Nuestro Dios espera nuestro regreso a casa. Que podamos encontrar el camino a casa en este tiempo de Adviento.

Discusión / Preguntas para Reflexión:

1. ¿Cómo será "volver a casa" para ti? ¿Qué emociones evocan la idea de volver para ti?

2. ¿Qué imagen de Dios en espera de ti te habla más profundamente? ¿Por qué?

3. ¿Qué te está deteniendo de volver a Dios?