[#pictureAdvent] December 1: PRAISE

Rev. Jeremy Smith
Minister of Discipleship, First United Methodist Church
Portland, Oregon

First, read Psalm 72:18-19

The last page of a chapter is a moment of celebration for me. When I turn the page and I see more white space on it, and the page after that has the big-type roman numeral on it, I feel the “Achievement Unlocked!” moment of accomplishment. And that mini-celebration makes me pay more attention to what is in the final paragraphs, hoping for a sense of resolution to what I just read. 

So you can imagine that If I start a chapter of a book, I try to finish it in that sitting; otherwise, it sits on me and I don’t feel settled. Its what psychologists call the Zeigarnik effect, meaning the brain remembers incomplete tasks longer than complete ones. These open loops sit in our active mind and keep us from being open to new things. A finished chapter is a closed loop, leaving more mental bandwidth open for whatever comes next. 

Today’s passage and theme is a perfect one for people like me. Here’s why: Biblical scholars believe the 150 Psalms (whew!) should be broken down into five sections or “Books.” Today’s passage from Psalm 72 is the final verses of Book II (Psalms 42-72). Like a chapter’s end, it’s a celebration of all the Psalms that have come before it: a doxology at the end of a section of worship that says “Blessed be the Lord!”  

On the surface, Psalm 72 is a prayer for the biblical monarchy to reign well, but at a deeper level it is a prayer for God’s reign to be made as real on earth as it is in heaven. We offer praise to God during our human moments when we’ve “done it right” or just “got it done” out of our belief that God’s dreams for “filling the whole earth” are being achieved in that moment. God takes little moments, chapters, seasons, and life’s bookends to build up God’s reign in everyday small moments and occasional amazing leaps. 

May our daily celebrations, the tiny wins, the closed loops, the chapters’ ends, the relationship turning points, remind us of God’s presence and our participation in the reign of God. And today when you close out a loop, when you reach an elusive achievement, may on your lips at its completion be a word of “Praise.” 

Discussion/Reflection Questions:  

1. What are the silly moments of celebration (praise!) that you do on a regular basis?  
2. What acts of praise does your faith community do to celebrate the “end” of a chapter of life or community cycle? 
3. What open loop do you need closed today, and how are you participating in God’s reign by completing it? (Then go do it!) 


La última página del capítulo uno es un momento de celebración para mí. Cuando volteo la página y veo más espacio blanco en él, y la página después que tiene el número romano tipo grande, siento que llegué al momento de triunfo: " ¡Logro Cumplido!". Y esa pequeña celebración me hace prestar más atención a lo que está en los párrafos finales, con la esperanza de un sentido de resolución a lo que acabo de leer.

Así que se podrá imaginar que si comienzo a leer un capítulo de un libro, trato de terminar en la misma ocasión; de lo contrario, se me recarga y no me siento satisfecho. Es lo que los psicólogos llaman el efecto Zeigarnik; es decir, el cerebro recuerda tareas incompletas más que las completas. Estos lazos abiertos cargan nuestra mente activa y nos previene a estar abiertos a nuevas ideas. Un capítulo final es un circuito cerrado, dejando más banda mental abierta para lo que venga después.

El pasaje y tema de hoy está perfecto para unos como yo. He aquí por qué: Los eruditos de la Biblia creen que Salmo 150 (¡Basta!), debería desglosarse en cinco secciones o "libros". El pasaje de hoy, del Salmo 72, es parte de los versos finales del libro II (Salmo 42-72). Al igual que el final de un capítulo, es una celebración de todos los salmos que se han presentado antes de él: una doxología al final de una sección de adoración que dice "!Bendito sea el Señor!"

En la superficie, el Salmo 72 es una oración por que la monarquía bíblica reine bien, pero a un nivel más profundo, es una oración para que el reino de Dios se haga tan real en la tierra como en el cielo. Ofrecemos alabanza a Dios durante nuestros momentos humanos cuando hemos "hecho bien" o simplemente "lo hemos consiguido" al nivel de nuestra creer de que los sueños de Dios para "llenar toda la tierra" se están realizando en ese momento. Dios toma pequeños momentos, capítulos, estaciones y sujeta libros de la vida para construir el reino de Dios en pequeños momentos cotidianos y sorprendentes saltos ocasionales.

Que nuestras celebraciones diarias, las pequeñas victorias, los lazos cerrados, los fines de los capítulos, los puntos de inflexión de relación, nos recuerden de la presencia de Dios y de nuestra participación en el reino de Dios. Y hoy cuando cierre un lazo, cuando alcanze un logro difícil, que en sus labios esté una palabra de "Alabanza."

Discusión / Preguntas para Reflexión:

1. ¿Cuáles son los momentos curiosos de celebración (¡Alabanza!) que hace a base regular?

2. ¿Qué actos de alabanza hace su comunidad de fe para celebrar el "fin" de un capítulo de un ciclo de vida o de la comunidad?

3. ¿Qué lazo abierto necesita cerrar hoy, y cómo está usted participando en el reino de Dios para completarlo? (Entonces, ¡vaya hacerlo!)