[#pictureAdvent] December 10: REJOICE

By Rev. Andy Oliver
Allendale United Methodist Church
St. Petersburg, Florida  

First, read 1 Samuel 2:1-2

Advent is a not so joyous season for couples experiencing infertility—that is what many of my friends going through that pain have shared with me. Everywhere you look there are images of a baby that miraculously came to a virgin not even trying to get pregnant.  

Hannah knew the pain of being labeled “barren,” seen as a whole person, ridiculed and marginalized by her own community that she so desperately desired full inclusion in. That’s why the unexpected gift of Samuel causes Hannah to break out in song (a song echoed generations later by Mary) about a God who not only locates herself with the oppressed, but who uses the very gifts of the marginalized to change the world. Samuel would unite a kingdom, one day anointing a lowly shepherd to be king. And then, Jesus, the Good Shepherd, would establish a Kingdom that would turn the secular and religious world order upside-down. 

And the church of their day had every reason to erase and exclude Hannah and Mary from the community, if not for being judged barren and promiscuous, just simply for being women. Very few heroines were able to smash through the patriarchy of the Biblical storytellers, and yet Hannah and Mary get to speak the central rejoicing words of hope the birth of a baby can bring God’s people.  

This story about a God who brings a baby into the world who “raises up the poor from the dust and lifts the needy from the ash heap” (v8) might not feel like good news to everyone, depending on the status we have worked out for ourselves. When you are accustomed to the privilege of being on top, equality and full inclusion of the marginalized can feel like oppression. The Good News, in this case a childless woman bearing a child, is that it is not oppression at all, but a symbol of hope for the oppressor and the oppressed—the wolf and the lamb, the leopard and the goat, the calf and the lion together… and a little child shall lead them (Isa 11:6).  

Now, that is something to rejoice about! 

Discussion/Reflection Questions:  

  1. How might we remember and be sensitive to people experiencing infertility during the Advent season? 
  2. What similarities do you see in Hannah and Mary’s stories? 
  3. How does the oppressor learn to rejoice in the Good News Christ brings? 

El tiempo de Adviento no es tan feliz para parejas que sufren la infertilidad, esto es lo que muchos de mis amigos que pasan por el dolor han compartido conmigo. Por donde uno mire hay imágenes de un bebé que milagrosamente nació de una virgen que ni siquiera pensaba estar embarazada.

Hannah conocía el dolor de ser etiquetada como "estéril", visto como una persona completa, ridiculizada y marginada por su propia comunidad en la que tan desesperadamente ella deseaba ser incluida. Es por eso que el regalo inesperado de Samuel hace que Hannah prorrumpa la canción (una canción entonada generaciones después por María) de un Dios que no sólo se sitúa a sí mismo con los oprimidos, sino que se sirve de los dones de los marginados para cambiar el mundo. Samuel uniría a  un reino, un día ungiendo a un humilde pastor como rey. Y entonces, Jesús, el Buen Pastor, establecería un Reino que voltearía el orden del mundo secular y religioso al revés.

Y la iglesia de su día tenía toda razón por excluir a Hannah y a María de la comunidad, si no por ser juzgadas una estéril y la otra promiscua, sino simplemente por ser mujeres. Muy pocas heroínas pudieron atravesar el patriarcado de los narradores bíblicos, y sin embargo, Hannah y María pronunciaron unas palabras de regocijo de la esperanza que el nacimiento de un bebé puede traer al pueblo de Dios.

Esta historia de un Dios que manda un bebé al mundo que "levanta al pobre del polvo y al menesteroso alza del muladar" (v8) podría no verse como buenas nuevas para todo mundo, dependiendo del estado que hemos elaborado para nosotros mismos. Cuando uno está acostumbrado al privilegio de estar arriba, la igualdad y la plena inclusión de los marginados pueden sentirse como opresión. Las buenas nuevas, en este caso de una mujer estéril que tuvo un hijo, es que no es opresión ninguna, sino un símbolo de esperanza para el opresor y el oprimido, es decir, el lobo y el cordero, el leopardo y la cabra, el becerro y el león juntos ... y un niño pequeño los guiará (Isaías 11, 6).

Ahora, pues, ¡eso es algo por qué regocijarse!

Discusión / Preguntas para Reflexión:

1. ¿Cómo podríamos recordar y ser sensibles a las personas que sufren de infertilidad durante el tiempo de Adviento?

2. ¿Qué parecidos ve uno en las historias de Hannah y de María?

3. ¿De qué manera aprende el opresor a regocijarse en las Buenas Nuevas que nos trae Cristo?