[#pictureAdvent] December 16: REDEEM

By Dominique Nash
Cornerstone UMC- Director of Children’s Ministry
Naples, FL

First, read Galatians 4:4-7 

Growing up I was part of the group that some might call the “unchurched.” I didn’t grow up going to church or even understanding what it was about. I remember my older brother mentioned youth group, but well, that just sounded boring and uncool. 

I grew up with my mom, my stepdad, and my brother. My dad left when I was seven and it was many years until I saw or even heard from him again. It was confusing and painful. I longed for the love of a father and often wondered what I did wrong. It left me with a strong desire to be important and included. I was always curious and drawn to God. I had very little knowledge of who God was or what religion was, but through my loneliness and need to be included, I definitely felt God. I didn’t always recognize what the feeling was though. 

Through all my pain and struggle, all my bad choices, God was there. God had already chosen me, loved me, and accepted me long before I even asked for it or did anything, that some would say, deserved it. When I was eighteen, I discovered what I felt all along; God was and is my Father. My warm, loving, dedicated, Father, that was always there when I thought I was fatherless. I didn’t have to do anything for God’s love and acceptance. I didn’t have to try to get God’s attention. I had always been God’s child, long before I knew it. I was included by God and I was important. 

The knowledge of that set me free from the pain I felt and helped me to love and forgive my earthly father. It changed the entire course of my life. Now I minister to children in a way that I didn’t know existed and I am able to share the awesome love of our Father God. God knows and loves us before we know and love ourselves; no matter what we do, where we are, and what we believe, we are God’s children. Whatever has happened to you in your life and no matter what you are going through now, God is with you, holding you and loving you as an adored child.  

Discussion/Reflection Questions

  1. Has there been a time in your life that you questioned God’s love? Why? 
  2. What does being redeemed (set free, helped) mean to you? 
  3. When do you feel God’s presence and love the most? Meditate on that feeling for a while and feel God’s love and acceptance. 

Al crecer, yo era parte del grupo que algunos podrían llamar "sin iglesia." No crecí en la iglesia o incluso entendiendo de lo que se trataba. Recuerdo que mi hermano mayor mencionaba el grupo de jóvenes de la iglesia, pero bueno, eso sonaba aburrido y fuera de moda.

Crecí con mi madre, mi padrastro y mi hermano. Mi papá se fue cuando yo tenía siete años y muchos años pasaron hasta que lo vi o incluso supe de él. Eso me era confuso y doloroso, porque deseaba el amor de un padre y me preguntaba a menudo qué mal hice yo. Me dejó con un fuerte deseo de ser importante y ser incluido. Siempre tuve curiosidad por Dios y me sentía atraído a él. Yo tenía muy poco conocimiento de quién era Dios o lo que la religión era, pero a través de mi soledad y necesidad de ser incluido, definitivamente tenía un sentido de Dios. Sin embargo, no siempre había reconocido lo que esa experiencia fuera.

A través de todo mi dolor y luchas, de todas mis malas decisiones, Dios estaba allí. Dios ya me había elegido, me amaba, y me aceptaba mucho antes de que lo pedí. Dirían algunos que lo por lo que pasé lo merecía. Cuando tenía dieciocho años, descubrí lo que siempre sentí; Dios era y es mi padre. Mi cálido, amoroso, dedicado Padre siempre estuvo ahí cuando pensé que yo era huérfano. Yo no tuve que hacer nada para merecer el amor y la aceptación de Dios. No tuve que tratar de conseguir la atención de Dios. Siempre había sido un hijo de Dios, mucho antes de que me diera cuenta. Estuve incluido por Dios y yo era importante.

Ese conocimiento de que me había librado del dolor que sentía me ayudó a amar y perdonar a mi padre terrenal. También cambió todo el curso de mi vida. Ahora ministro a los niños de una manera que yo no sabía que existía y puedo compartir el maravilloso amor de nuestro Padre Dios. Dios nos conoce y nos ama antes de que conozcamos y nos amemos a nosotros mismos. No importa lo que hagamos, en dónde estemos, y lo que creamos, somos hijos de Dios. Lo que te haya sucedido en la vida y sin importar por lo que estés pasando ahora, Dios está contigo, sosteniendo y amándote como un niño amado.

Preguntas para Reflexión

1) ¿Ha habido un tiempo en la vida cuando haz dudado el amor de Dios? ¿Por qué?

2) ¿Qué significa para ti ser redimido (liberado, ayudado)?

3) ¿Cuándo sientes la presencia y el amor de Dios más? Medita en esa sensación por un tiempo y siente el amor y la aceptación de Dios.