[#pictureAdvent] December 19: COVENANT

By Pastor Ruben Saenz III  
Bulverde United Methodist Church
San Antonio, TX

First, read Genesis 17:15-22 

In all of God’s goodness and in all God’s power, God truly only seeks to be in communion with us. As God’s creation, God simply calls us to be faithful as God is in turn to us. There is possibly no truer example of this than the example in the story of Abraham. 

Abraham was a man seeking to fulfill God’s will and call on his life. He was not always perfect and at times he was left wondering in the presence of God. However, God in the midst of an imperfect man made a covenant. 

The covenant that was made was one that would leave Abraham with descendants as vast as the stars in the sky, the grains of sand on the beaches and he would be a father to a nation that went beyond anything he could have ever imagined. However, in order to fulfill these promises Abraham knew he needed children, in his old age that may have seemed impossible. Let us not forget we in fact are children of a God who in all things are made possible. 

In the text we find Abraham and his wife Sarai, whose name is changed to Sarah. Abraham is told by God that Sarah will have a child and Abraham in disbelief laughs and breaks down. For a 100-year-old man and 90-year-old woman you can imagine the disbelief. This moment captures God’s personal encounter with humanity, God blesses Sarah with a new name and a child, which would cause a family to grow and to set a path for generations to come. With one hope, that all generations would keep the covenant made with Abraham, that God would remain his God and the God of all those to come.  

We often find ourselves intimidated by God and God’s interaction with humanity. Fear in the unknown often times leaves us asking the question, how? If we remain true to God, and trust in God’s promises, we will encounter a living God who simply seeks to be our God. God will meet you were you are, bless you where you seek God, direct you when you are lost, and will promise good to you.  

As Abraham dealt with this blessing, it led to challenges within his family, however in Abraham’s trustworthiness and steadfast faith in God’s covenant he remained. God’s covenant matters and still calls out to us now. Where we face obstacles and questions, God reminds us that God will be with us always, only asking that we keep our faith in God. 

A new covenant is made for you and me; it is an agreement of new life that has been made known to all who receive it. I pray that we may live into that new covenant made in Jesus Christ. May the glory be His, generation to generation now and forever. Amen. 

Discussion/Reflection Questions

  1. In your own words, where do we find purpose in God’s covenant with us? 
  2. In the covenant made by God and Abraham, in today’s world what response does it call us to give? 
  3. What is our ultimate prize if we choose to live into God’s covenant call on our lives?  

En toda la bondad de Dios y en todo su poder, Dios realmente sólo busca estar en comunión con nosotros. Como Su creación, Él simplemente nos llama a ser fieles a él y a su vez, él es fiel hacia nosotros. Posiblemente no hay ejemplo más real de esto que el ejemplo en la historia de Abraham.

Abraham era un hombre que buscaba cumplir la voluntad de Dios y el llamado en su vida. No siempre era perfecto y a veces se quedaba asombrado en la presencia de Dios. Sin embargo, Dios hizo un pacto con este hombre imperfecto.

El convenio que se hizo fue uno que dejaría a Abraham con tantos descendientes como las estrellas en el cielo, los granos de arena en las playas y él sería el padre de una nación que iría más allá de cualquier lugar que pudiera haberse imaginado. Sin embargo, con el fin de cumplir estas promesas, Abraham sabía que necesitaba tener hijos, y en su vejez esto le pudo haber parecido imposible. Pero no olvidemos que, de hecho, somos hijos de un Dios en quien todas las cosas se hacen posibles.

En el texto encontramos a Abraham y su esposa Sarai, cuyo nombre se cambiaría a Sara. Dios le dice a Abraham que Sara tendrá un hijo y Abraham se ríe con una incredulidad incontenible. Para un hombre de 100 años y una mujer de 90 años de edad podemos imaginarnos su incredulidad.

Este momento capta un encuentro personal de Dios con la humanidad, Él bendice a Sara con un nuevo nombre y un niño, que causaría una familia a crecer y establecer una senda para generaciones venideras. Con esa esperanza, todas las generaciones mantendrían el pacto hecho con Abraham, que Dios seguiría siendo su Dios y el Dios de todos que los seguirían.

A menudo nos encontramos intimidados por Dios y su interacción con la humanidad. El temor del desconocido muchas veces nos deja con la pregunta, ¿cómo? Si nos mantenemos fieles a Él, y confiamos en sus promesas, nos encontraremos con un Dios vivo que simplemente busca ser nuestro Dios. Te encontrará donde estés, donde lo busques te bendecirá, te dirigirá cuando estés perdido, y promete hacerte bien.

Tal como Abraham captó esta bendición, encontró retos en su familia; sin embargo, él permaneció firme en su confianza y fe en el pacto de Dios. El pacto de Dios todavía importa y nos llama ahora. Donde nos enfrentamos con obstáculos y preguntas, Dios nos recuerda que Él estará con nosotros siempre y solamente nos pide que guardemos nuestra fe en Él cual Él se mueve.

Un nuevo pacto está hecho para ti y para mí; es un acuerdo de la nueva vida que se ha dado a conocer a todos los que lo reciben. Oro para que podamos vivir en ese nuevo pacto hecho en Jesucristo. Que la gloria sea Suya, de generación en generación, ahora y para siempre. Amén.

Preguntas / Respuestas

1. En tus propias palabras ¿dónde encontramos propósito en el pacto de Dios con nosotros?

2. En el pacto hecho entre Dios y Abraham y en el mundo de hoy, ¿Qué respuesta nos llama a dar?

3. ¿Cuál es nuestro premio supremo si elegimos vivir en el llamado del Pacto de Dios en nuestras vidas?