[#pictureAdvent] December2: LISTEN

By Kristyne Young
New Covenant United Methodist Church
The Villages, Florida  

First, read Acts 13:16-25

A few Sundays ago I was going about my normal busy routine of shaking hands and talking with those who were around me. All of a sudden I heard my daughter yell out “Kristyne!” I stopped and looked at her, wondering, “why in the world would she call me by my first name?” Apparently, she had been trying to get my attention by calling out “mom, mom, mom, mom, MOM” and I just wasn’t hearing her. She finally decided the only way to get my attention would be to use my first name, and it worked. I was too busy listening to all the people around me and had tuned out my child.  

In our scripture today Paul stands up to speak and tells the people to “listen”. He then goes on to retell the story of how God was faithful in the past and how God did send a Savior, Jesus Christ. The story Paul was retelling was the history of the people of Israel and one they should all have known well. I think he commands the people to “listen” because, just like me with my daughter, we tend to tune out the stories, people or voices that we have heard over and over again.  

During this Advent season it can be tempting to not listen. We easily get caught up in all the busyness and noise of the season. I wonder if God, like my daughter, has been calling out to us, “my child, my child, my child” and we are just not listening. Should we wait until God calls us by our first name? Maybe instead of waiting we should slow down, open our ears and listen to what God is trying to say to us today. 

Questions for Discussion/Reflection: 

1. Tell a story from your past when someone was not listening to you. How did it make you feel? 
2. Talk about why it is important to retell stories.  
3. Spend some time sharing family, church or small group stories that tell your history.  


Hace varios domingos, seguía mi rutina normal saludando y hablando con los que estaban a mi alrededor. De repente oí a mi hija gritar "Kristyne!" Me detuve y miré, preguntándome, "¿Porqué de pronto me llama por nombre?" Aparentemente, ella había estado tratando de llamarme la atención diciendo, "Mamá, mamá, mamá, mamá, ¡MAMÁ!" y yo no le estaba haciendo caso. Por fin, decidió que la única manera de llamarme la atención iba a ser llamándome por nombre, y esto le dio resultado. Yo estaba demasiado ocupada escuchando a las personas a mi alrededor y había ignorado a mi propia hija.

En la lectura de hoy, Pablo se pone de pie para hablar y le pide a la gente a "escuchar". A continuación, él pasa a contar la historia de cómo Dios fue fiel en el pasado y cómo nos envió un Salvador, Jesucristo. La historia que Pablo volvía a contar era la historia del pueblo de Israel y una que todos ellos deberían haber conocido bien. Creo que le mandaba a la gente a "escuchar", ya que, al igual que yo con mi hija, se nos ocurre ignorar las historias, las personas o las voces que hemos escuchado una y otra vez.

Durante este tiempo de Adviento, podríamos someternos a no escuchar. Fácilmente nos atrapamos en el ajetreo y el ruido de la temporada. Me pregunto si Dios, al igual que mi hija, nos ha estado llamando, "Hijo mío, Hijo mío, ¡Hijo mío!" y simplemente no estamos escuchando. ¿Nos esperaremos a que Dios nos llame por nuestro nombre singular? Tal vez en lugar de esperar, deberíamos apaciguarnos, abrir los oídos y escuchar lo que Dios quiere decirnos hoy.

Preguntas:

1. Haz intentado contar una historia de tu pasado, cuando alguien no estaba escuchando. ¿Cómo te hizo sentir?

2. Habla acerca de por qué es importante volver a contar nuestras historias.

3. Pasa algún tiempo compartiendo historias de la familia, la iglesia o de grupos pequeños que hablan de tu propia historia.