[#pictureAdvent] December 4: REPENT

By Jay D. Locklear
Worship Leader, Haymount UMC
Fayetteville, NC

First, read Matthew 3:1-12

In Matthew 3, we are introduced to John the Baptist, a relative of Jesus but more importantly, the one who is called to announce the arrival of the Messiah. John’s message is simple: “Repent, for the kingdom of heaven has come near.”

John’s words call to mind the prophet Isaiah, who said, “Prepare the way of the Lord, make his paths straight.” As a herald and a forerunner, John’s task seems straightforward: he is calling the people to repent, to turn away from where they are now and turn toward the coming kingdom. He is calling the people to prepare, to prepare themselves for what is coming next. His words are appropriate for the Advent season, as we prepare ourselves for the coming Christ-child. 

But as we continue reading, John’s message takes on another dimension. In verse 8, we see that John is calling for more than repentance. His charge to the Pharisees then, and to us now through the centuries, is to not only repent, but to “bear fruit worthy of repentance.” In other words, it’s not enough for us to simply repent, but to live out our repentance. It’s not enough for us to talk about repentance, we need to manifest it by the decisions we make each day. Our repentance should be a dynamic, ever-breathing, ever-living move of God in our lives. We can’t look at repentance as an end, but as a beginning. Each day is an opportunity for us to bear fruit rooted in the soil of a repentant, thankful heart. 

Prayer: Lord, may these days of Advent remind us that each day is a new beginning, an opportunity for us to live out our repentance in the world, and in doing so, to proclaim your in-breaking kingdom. We thank you for this gift. Amen. 

Questions for Discussion/Reflection:

  1. In your life, what does “fruit worthy of repentance” look like?  

  2. How does that look for your relationships, your work, your daily interactions?  


En Mateo 3, se nos presenta a Juan el Bautista, un pariente de Jesús, pero más importante, el que está llamado a anunciar la llegada del Mesías. El mensaje de Juan es simple: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado."

Las palabras de Juan traen a la mente el profeta Isaías, que dijo: "Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas." Como heraldo y precursor, la tarea de Juan parece sencilla: él está llamando al pueblo al arrepentimiento, a alejarse de donde están ahora y ver hacia el reino venidero. Él está llamando a la gente a preparar, para prepararse para lo que viene a continuación. Sus palabras son apropiadas para el tiempo de Adviento mientras que nos preparamos para la venida del niño Cristo.

Pero a medida que continuamos la lectura, el mensaje de Juan adquiere otra dimensión. En el versículo 8, vemos que Juan está llamando a hacer más que arrepentimiento. Su cargo a los fariseos entonces, y ahora a nosotros a través de los siglos, es no sólo a arrepentirnos, pero a "dar frutos dignos de arrepentimiento." En otras palabras, no es suficiente simplemente arrepentirnos, sino vivir en nuestro arrepentimiento. No es suficiente que nosotros hablemos del arrepentimiento, debemos manifestarlo por medio de las decisiones que hacemos cada día. Nuestro arrepentimiento debe ser un movimiento dinámico, siempre respirando y siempre un vivo impulso de Dios en nuestras vidas. No podemos mirar al arrepentimiento como un fin en sí, sino como un principio. Cada día es una oportunidad para llevar fruto arraigado en la tierra de un corazón arrepentido y agradecido.

Oración: Señor, que estos días de Adviento nos recuerden que cada día es un nuevo comienzo, una oportunidad para que vivamos nuestra arrepentimiento en el mundo, y al hacerlo, para anunciar tu reino brotando. Te damos gracias por este regalo. Amén.

Preguntas para reflexión

1. En su vida, ¿qué significa tener "frutos dignos de arrepentimiento"?

2. ¿Cómo se ve esto en sus relaciones, su trabajo, sus interacciones diarias?