[#pictureAdvent] December 6: PREACH

By Esther Rodriguez
Tice United Methodist Church, Pastor
Fort Myers, FL

First, read Romans 15:17-21 

At the end of the year in 9th grade Biology class our teacher gave out awards she made up for the class; mine read, 'Talks Least But Says Most.' This had been true for most of my life. I had rarely felt compelled to speak much beyond what I deemed as necessary, especially during my adolescence. It's not that I was against speaking but rather that it wasn’t often that I would be comfortable enough to share, or feel I had something to offer. Also, I wasn’t obliged by many things to speak out.  

It seems appropriate then that what I share about my call to ministry (which includes preaching) includes the phrase, “I want to tell people about that God.” Of course, God would call the quiet girl and fill her with a desire to preach! What goes before that phrase about my desire to ‘tell people about’ is, “No one told me about that God.” Though I’d been raised in the church and was zealously involved since a young age, though I believed in God, feared God, and desired to serve God, it wasn’t until I realized that God was greater than my understanding of God that I found myself uttering the words that are foundational to my call. It wasn’t until I encountered the good, life-giving, grace-filled, merciful God that was so different from my past understanding and experience that I could not be contained. 

Though we’re not all called to vocationally preach (thank goodness), or get up in front of others and speak, we all are called to preach in the sense that we are all bearers of the Good News. I believe when we experience the goodness of God we all become preachers in some form or another, by word and deed. We are able to minister in ways big and small and celebrate the miracles that happen (whether we’re attentive to them or not) when we join God in what God is doing in the world. 

Prayer: God of transformation and new life, may we seek to experience you this Advent as we never have before. May you fill us with the joy of your transforming and loving way, and captivate us with a burning to preach that Grace through our very lives. Thank you for being a God who is at work in the world and all persons. Help us notice what you are doing and to live lives that continue to preach of a God in whom there is life, nourishment, justice, and peace. Through Jesus, God with us, we pray. Amen. 

Discussion/ Reflection Questions: 

1. Have you ever been so moved by something that you couldn’t help tell people about it? Have you ever felt that way about the Gospel? 
2. What compels you to ‘preach’? 
3. What feelings or thoughts arise at the thought of ‘preaching’? 


Al final del año en el curso de biología del 9o grado, la maestra dio premios que hizo para la clase; el mío era, “Habla poco, pero dice más. " Esto había sido cierto por la mayor parte de mi vida. Pocas veces me sentía obligada a hablar mucho más allá de lo que creía ser necesario, especialmente durante mi adolescencia. No es que estaba yo en contra de hablar sino más bien que frecuentemente no me sentía lo suficientemente cómoda para compartir, o sentir que tenía algo que ofrecer. Además, no siempre me sentía obligado a hablar.

Parece apropiado entonces que lo que comparto en mi llamado al ministerio (que incluye la predicación) incluye la frase: "Quiero decirle a la gente acerca de ese Dios." Por supuesto, ¡Dios llamaría a la chica quieta y la llenaría con el deseo de predicar! Lo que va antes de esa frase en mi deseo de "decirle a la gente algo acerca de” es, "Nadie me habló de aquel Dios." A pesar de que había sido crecido en la iglesia y estaba celosamente involucrada desde una temprana edad, aunque creía en Dios, temía a Dios y deseaba servir a Dios, no fue hasta que me di cuenta de que Dios era más grande que mi comprensión que me encontré pronunciando las palabras que son fundamentales a mi llamado. No fue hasta que me encontré con un Dios bueno, dador de vida, lleno de gracia y misericordioso, que fue tan diferente a lo que era mi anterior comprensión y experiencia y que no me pude contener de hablar.

Aunque no todos somos llamados a predicar (gracias a Dios), o levantarse delante de los demás y hablar, todos estamos llamados a predicar en el sentido de que todos somos portadores de las Buenas Nuevas. Creo que cuando experimentamos la bondad de Dios, todos llegamos a ser predicadores de una forma u otra, por palabra y por obra. Podemos servir en formas grandes y pequeñas y celebrar los milagros que suceden (ya estemos atentos a ellos o no) cuando nos unimos a Dios en lo que Dios está haciendo en el mundo.

Oración: Dios de transformación y nueva vida, puede que procuremos experimentar este Adviento como antes. Que nos llene del gozo tu transformación y forma amorosa y nos cautives con un ardor de predicar de la gracia en nuestras vidas. Gracias por ser un Dios que actúa en el mundo y en toda persona. Ayúdanos a percibir lo que estás haciendo y vivir predicando de un Dios en quien hay vida, nutrición, justicia y paz. Por Jesucristo, Dios con nosotros, oramos. Amén.

Discusión / Preguntas para Reflexión:

1. ¿Alguna vez ha sido tan conmovido por algo que no se podía más que contárselo a la gente? ¿Ha sentido lo mismo por el Evangelio?

2. ¿Qué es lo que nos obliga a 'predicar'?

3. ¿Qué es lo que siente al pensar en ‘predicar’?